Blog

Equinácea

La equinácea en la medicina natural

A. Vogel

El nombre de Echinacea deriva del griego echinos que significa “erizo”, una característica del capítulo espinoso de la flor. Purpúrea indica en latín el color “púrpura” o rojo violáceo.

La equinácea fue una de las principales plantas medicinales de los indios de América del Norte y en particular de la tribu de los cheyennes, sioux , kiowas, crows, omahas, pawnees, poncas, tetones, delawares y comanches. Utilizaban el jugo o una papilla de la planta, sus raíces en trozos o machacadas como remedio potencial.

La equinácea es una hierba indispensable en el arsenal botánico natural para el mantenimiento de la salud.

En los yacimientos arqueológicos de Nebraska se encontraron raíces de una de las diferentes especies de equinácea que ya se utilizaba en estos asentamientos como planta medicinal. Los indios utilizaban la planta contra las mordeduras de las serpientes, las picaduras de insectos y como antídoto contra el envenenamiento. Creemos que los indios no hacían diferencia entre las diferentes especies de equinácea ya que tenían la suerte que la planta era espontánea de la región donde vivían.

Las indicaciones tradicionales son numerosas, desde heridas, quemaduras, gingivitis, dolor de dientes, garganta, resfriados, tos, otitis, rubéola y gonorrea. Una descripción de la planta del año 1737 y sus virtudes medicinales se encuentra en el “Catalogue of Plants Fruit and Trees Native of Virginia” de John Clayton.

Con el nombre de “Black Sampson” la equinácea es utilizada e indicada como remedio universal en la medicina popular. En 1852, la Echinacea purpurea se describe por primera vez en “Ecclectic Dispensatory of the United States” donde se indica su eficacia contra la sífilis. Hacia el 1869 H.C.F. Meyer, elaboró y vendió en Pawnee City la primera especialidad farmacéutica con el nombre de “depurativo sanguíneo Meyer”.

La popularidad de la equinácea empieza a crecer con sus resultados médicos. Sin embargo, no es hasta el 1909 que no se le reconoce su eficacia, para ser admitida en la lista de “New and Non-Official Remedies”. En 1911 se publica el primer estudio farmacognóstico completo sobre la E. angustifolia, con un numero importante de ilustraciones microscópicas.

A partir de los años treinta, hubo en los Estados Unidos, un desinterés paulatino por la equinácea con la disminución de las publicaciones de artículos. Sin embargo en Europa, a partir del 1897, comienzan a interesarse por la equinácea. Clarke, describe con todo detalle los éxitos clínicos obtenidos en su “Dictionary of Practical Materia Medica” publicado en Londres en 1900.

Una encuesta farmacológica homeopática es publicada en 1906 y en 1924 y la Echinacea Angustifolia figura en el “Hmöopatisches Arzneibuch” (farmacopea homeopática) del Dr. Wilmar Schwabe. Staufer y Manaus fueron los pioneros en cuanto al uso de la equinácea en Europa. Se estudian desde entonces, de forma intensa, las diferentes variedades de la equinácea desde su morfología, farmacología y clínica. La documentación más completa concierne a la Echinacea purpurea.

Características botánicas

La echinacea purpúrea es una planta vivaz, perenne, de raices finas y ramificadas que dan vida a un tallo sólido, ramificado, que alcanza hasta 120 -150 cm. de altura y se extiende sobre unos 45 cm. Las hojas de margen entero, pueden ser opuestas o alternas, de color verde oscuro, ovaladas o lanceoladas, puntiagudas y dentelladas, mientras que las hojas del tallo, un poco más pequeñas, son prácticamente sesiles, con borde ondulado o liso, y de superficie áspera en ambos lados. El capítulo, de unos 10 cm. de ancho, nace aislado sobre fuertes tallos, en forma de cono, de unos 2,5 cm. de alto por unos 4 cm. de diámetro, de color púrpura rosado, extremadamente duro, que da a la planta su apodo de “erizo”. En su primer año la floración de la equinácea púrpurea es en septiembre, y y los años siguientes, a partir de julio.

Hábitat

El hábitat de origen de la equinácea, se sitúa en el Centro y el Sur de los Estados Unidos, algunas especies están muy extendidas, como es la especie angustifolia, la Echinacea purpúrea y la Echinacea pálida, mientras que otras especies como la Echinacea laevigata, la E.tennessensis, o la E. paradoxa, crecen en regiones muy bien definidas. La E. tennessensis, se encuentra en la lista de plantas con riesgo de extinción. La E .purpurea, prefiere los terrenos húmedos y sombreados tal como los lindes de los bosques, los talud y las planicies, hasta una altitud de 1,5 metros. Se han verificado algunas falsificaciones de productos de equinácea que, sin embargo, contenían Parthenium integrifolium.

Equinácea

Beneficios de la equinácea para uso infantil

Correo Farmacéutico

El laboratorio A.Vogel Bioforce presentó en la Sociedad Suiza de Pediatría los principales resultados de su último estudio clínico sobre la administración preventiva de Echinacea purpurea en niños. Entre 2016 y 2017, el laboratorio realizó este estudio clínico con Echinacea purpurea en el que, a partir de una fórmula apta para niños, se demuestra que el extracto de equinacea puede reducir con éxito las infecciones del tracto respiratorio y otras complicaciones relacionadas, disminuyendo así el uso de antibióticos en casi un 73 por ciento.

Las infecciones del tracto respiratorio (ITR), como las gripes y los resfriados, son la causa más frecuente de prescripción de antibióticos en todo el mundo. Aunque su origen es viral, las infecciones tienden a exacerbarse en presencia de bacterias oportunistas con complicaciones como la neumonía, la sinusitis y la bronquitis.

La equinácea puede reducir con éxito, en casi un 73 % de los casos, la aparición de infecciones del tracto respiratorio en niños y niñas, de acuerdo con una investigación de laboratorio A. Vogel Bioforce.

Antibióticos en menores

En muchas ocasiones, se recurre a los antibióticos para mantener a raya las complicaciones infecciosas, y en los países del sur de Europa de forma casi profiláctica. “La situación en niños es especialmente severa. A día de hoy, todavía se dispensa una gran cantidad de antibióticos a niños con infecciones en el tracto respiratorio cada año. Seis de cada ocho ITR están vinculadas a una tasa de complicaciones del 30 por ciento, que conducen a uno o dos prescripciones (de media europea) de antibióticos por niño al año” afirmó la pediatra Mercedes Ogal, ponente en la conferencia de la Sociedad Suiza de Pediatría.

El evidente avance de bacterias multirresistentes y la llamada de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a reducir el uso de antibióticos, colisionan con la falta de alternativas para cubrir este vacío terapéutico y con las expectativas de los padres de contar con un tratamiento efectivo. “Echinacea purpurea no reemplazaría a los antibióticos, indispensables para tratamientos agudos y en enfermedades graves. Sin embargo, con ella podríamos ser capaces de utilizar este valioso medicamento con menos frecuencia y de forma más específica en el futuro”, explica Andy Suter, director de Investigación y desarrollo de A.Vogel Bioforce.

Haz clic sobre esta imagen y pide la equinácea orgánica para té.

Muestra y metodología

El estudio clínico sobre el uso preventivo de la equinacea es un estudio controlado, aleatorio, ciego y multicéntrico. Se llevó a cabo entre 2016 y 2017, con una muestra de 203 niños suizos de entre 4 y 12 años, y 13 pediatras. Se suministró una fórmula con extracto de Echinacea purpurea, segura para los dientes y especialmente pensada para los más pequeños (Echinaforce Junior comprimidos). Los niños tomaron comprimidos de Echinaforce Junior a diario durante cuatro meses o vitamina C en el grupo de control.

El 90 por ciento, de los niños del grupo equinacea mostraron un aumento significativo de las defensas (o células inmunitarias) que dieron como resultado una prevención del 32,5 por ciento de las infecciones del tracto respiratorio y un 67.3 % menos de días febriles. En el grupo tratado con equinácea se reportó un 63,9 por ciento de disminución de complicaciones con neumonía, sinusitis o bronquitis y raramente se prescribieron antibióticos (3.9 por ciento en comparación al 14,3 por ciento del grupo de control p<0.05).

Resultado relevante

El resultado más relevante fue el descenso de la necesidad de antibióticos en niños tratados con equinacea. Estuvieron un total de 31 días con antibióticos, en comparación a los 111 días que estuvo el grupo tratado con vitamina C, lo que supone una elevada y significativa reducción del 72,7 por ciento (p<0.0001).

“En vista a la nueva evidencia, la equinacea es altamente recomendable. Habrá menos casos de resfriados y días febriles en niños y, por lo tanto, también disminuirán las visitas al médico y se podrá reducir la medicación de antipiréticos y antibióticos. Un ciclo vicioso que se puede romper”, afirma Ogal.

Alisado

Peligros del alisado con formol

Periódico La Nación, Argentina

Muchas peluquerías continúan ofreciendo este sistema, prohibido por las autoridades ya que es cancerígeno, ocasiona problemas respiratorios y pérdida de pelo, entre otros trastornos.

Cinco años atrás una noticia empezó a correr de boca en boca en los círculos femeninos: había surgido un nuevo tratamiento para alisar el cabello que prometía lograr un pelo ultra lacio, sin necesidad de planchita y a prueba incluso de esos días en que la humedad es del 100 por ciento.

Sin embargo, el sueño se desvaneció pronto. Las autoridades de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica ( ANMAT hicieron públicos los efectos adversos del formol , principal componente de dichos alisados que, entre otras cosas, se comprobó que es cancerígeno, altamente volátil y muy inflamable y que además es utilizado en tareas de desinfección, en la elaboración de fungicidas, como anticorrosivo de pozos petrolíferos y como endurecedor y perseverante del cuero.

Luego de que se conocieran estos datos, las autoridades y la opinión pública en general censuraron estos alisados, cuya aplicación comenzó a disminuir, al menos en las tradicionales peluquerías de Buenos Aires.

Hoy por hoy, sin embargo, los efectos adversos del formol parecen haber sido olvidados: los alisados que lo contienen no sólo se realizan en salones que dan a la calle, sino que además se promocionan en volantes y páginas de Internet. Ya nadie recuerda a las mujeres que tuvieron problemas respiratorios por haber inhalado los vapores de este compuesto químico, o incluso a aquellas que perdieron el pelo de a mechones por habérseles aplicado enormes cantidades de producto.

Las leyes argentinas admiten únicamente un 0,2 y un 0,5 por ciento de formol para el uso en productos no destinados a la higiene oral, y hasta un 5 por ciento, sólo en endurecedores de uñas. No obstante, muchas peluquerías y peluqueros a domicilio siguen haciendo este tratamiento en concentraciones que van desde un 5, hasta más de un 50 por ciento. “Ese tipo de alisados los hacen en terrazas, con máscaras, lo cual es demencial y ya da muestra del daño que pueden hacer a la salud”, dice Alberto Sanders, uno de los coiffeurs más respetados, y especialista en lo que laciar el pelo se refiere.

RevistaOhlala.com se contactó con más de 20 salones de Capital Federal elegidos al azar, de los cuales 14 utilizaban formol abiertamente. Cuando se les preguntó a sus empleados y dueños si no tenían ningún prurito a la hora de utilizar formol, los argumentos fueron en general los mismos: “Sin formol no te queda bien y no te dura”, “no hay peligro, desde hace un tiempo le bajaron la concentración”, “ahora a los productos les ponen otras cosas y menos formol”, “hacemos un tratamiento restaurador a base de keratina con sólo un 5 por ciento de formol”.

En algunos casos incluso hay plena conciencia de la ilegalidad y del daño que produce este producto: “Hacemos ese tipo de alisados, pero los lunes solamente, cuando la peluquería está cerrada, sino vamos a tu casa y nos ponemos cerca de una ventana”.

Además de ser potencialmente dañino, este tipo de alisados tienen un costo elevado, no apto para cualquier bolsillo. Los realizados a domicilio pueden costar entre 250 y 500 pesos, y más de 800 pesos en algunos salones abiertos a la calle, sobre todo si el cabello es muy largo. “Es un producto que vale 80 pesos y que después lo cobran una fortuna. Para nosotros es competencia desleal” dice Claudio Cerini , uno de los primeros peluqueros que se proclamó en contra de este tipo de tratamientos.

Roberto Giordano agrega: “Es un producto nocivo y lo grave también es lo abusivos que son en el tema de los precios” y añade: “Hay clientas que lo piden, pero nosotros les decimos lo perjudicial que es para la salud, tanto para el personal que lo realiza como para ellas”.

La ANMAT es muy clara a la hora de enumerar los daños que puede causar el formol: cuadros alérgicos, irritación ocular y cutánea, enrojecimiento, lagrimeo, dermatitis, quemaduras, enrojecimiento, descamación del cuero cabelludo, caída de cabello, falta de aire, tos, dolor de cabeza y teniendo en cuenta el tiempo de exposición y la concentración, incluso puede provocar cáncer en nariz, faringe, laringe, tráquea y bronquios.

Cuando RevistaOhlala.com se contactó con los voceros de esta organización y consultó acerca de los usos admitidos del formol, las respuestas fueron tajantes: “Lo fundamental es que si un producto tiene formol en una concentración superior a un 0,2 por ciento, es decir como conservador, no es apto para uso cosmético en humanos. Cualquier otro uso propuesto para esta sustancia, no está autorizado por esta administración”.

Aquellos que potencialmente pueden resultar más perjudicados son los profesionales que aplican el producto. “El riesgo para ellos es enorme, yo nunca le haría eso a un trabajador mío, sobre todo si tenés en cuenta que para que el alisado funcione, necesariamente tenés que usar como mínimo un 5 o un 10 por ciento de formol”, afirma Cerini, quien advierte que además el resultado de este tipo de productos no es tan maravilloso como se dice: “A largo plazo arruina el cabello”.

Por su parte, Alberto Sanders también ha visto resultados adversos: “hay mujeres que vienen de hacerse un segundo tratamiento con formol y presentan un deterioro importante del pelo”.

En lo que a control se refiere, aún queda mucho por hacer, concuerdan los estilistas.”Hay mucho desconocimiento sobre los productos disponibles para el pelo. La legislación es contradictoria, ¿porqué se puede usar un 5 por ciento en endurecedor de uñas, cuando es un potencial peligro para las manicuras? ¿y porqué los estudiantes de medicina lo pueden manipular libremente, sin ningún tipo de control?”, plantea Sanders.

Giordano concuerda: “En la Argentina se expandieron estos alisados y lamentablemente desde hace casi dos años no hay control de salud pública. El 80 por ciento de las peluquerías hace estos tratamientos”.

Para Cerini la situación es preocupante: “Va a haber control cuando a alguien le pase algo, como siempre. Hasta que uno de esos chicos que aplica alisados a 20 cabezas por día no tenga un problema de salud no van a hacer nada. Es difícil de controlar, pero tampoco está la intención”.

Tintes

Los tintes artificiales y el cáncer

Instituto Nacional del Cáncer, Estados Unidos

Muchas personas en Estados Unidos y Europa usan tintes para el cabello. Se calcula que más de un tercio de las mujeres mayores de 18 años de edad y alrededor de 10 % de los hombres mayores de 40 años usan algún tipo de tinte para el cabello (1).

Los tintes modernos para el cabello se clasifican como permanentes (u oxidativos), semipermanentes y temporales. Los tintes permanentes, los cuales representan aproximadamente el 80 % de los productos que se comercializan actualmente, consisten en “intermedios” de tinte incoloros (sustancias químicas llamadas aminas aromáticas) y “acopladores” de tinte. En presencia del peróxido de hidrógeno, los intermedios y los acopladores reaccionan unos con otros para formar moléculas pigmentadas. Los colores más oscuros se forman usando concentraciones más altas de compuestos intermedios. Los tintes semipermanentes y los temporales son no oxidativos e incluyen compuestos de color que tiñen el cabello directamente.

En los tintes para teñir el cabello se usan más de 5000 sustancias químicas diferentes, algunas de las cuales se han descrito como cancerígenas (que causan cáncer) en animales (234). Debido a que son muchas las personas que usan tintes para el cabello, los científicos han tratado de determinar si la exposición a sustancias químicas en los productos para la coloración del cabello está asociada con un riesgo mayor de cáncer en las personas.

Las primeras formulas de tintes para teñir el cabello contenían sustancias químicas, como aminas aromáticas, que se comprobó causan cáncer en animales. Sin embargo, desde mediados hasta los últimos de los años setenta, los fabricantes cambiaron los componentes de los tintes a fin de eliminar algunas de estas sustancias químicas (235). Se desconoce si algunas de las sustancias químicas que todavía se usan en los tintes para el cabello pueden causar cáncer. Dado el uso generalizado de los tintes, aun un pequeño aumento en el riesgo puede tener un impacto considerable en la salud pública (3).

A través de los años, algunos estudios epidemiológicos (demográficos) han encontrado que existe un riesgo mayor de presentar cáncer de vejiga en peluqueros y barberos (26). Un informe de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (International Agency for Research on Cancer, IARC) concluyó que algunas de las sustancias químicas a las que estos trabajadores están expuestos ocupacionalmente son “probablemente cancerígenas para los seres humanos” (7).

Si bien algunos estudios han relacionado el uso personal de tintes para el cabello con un aumento en el riesgo de determinados tipos de cáncer de la sangre y de médula ósea, tales como el linfoma no Hodgkin y la leucemia, otros estudios no han demostrado dicha relación.

Algunos estudios de cáncer de seno (mama) y de vejiga también han tenido resultados contradictorios. Se han publicado relativamente pocos estudios sobre la asociación entre el uso de tintes para teñir el cabello y el riesgo de otros tipos de cáncer (5). A partir de su revisión de los indicios científicos, el Grupo de Trabajo de la IARC concluyó que el uso personal de tintes para el cabello “no se puede clasificar en cuanto a su acción cancerígena en los seres humanos” (7).

¿Cuál es la evidencia de que el uso personal de tintes para el cabello está asociado con el riesgo de padecer linfoma no Hodgkin?

Varios estudios han investigado la relación que existe entre el uso personal de tintes para teñir el cabello y el riesgo de padecer linfoma no Hodgkin, con resultados contradictorios. Debido a que el tamaño pequeño de algunos estudios puede haber limitado su capacidad para detectar una asociación entre el uso de tintes para el cabello y el riesgo de cáncer, se llevó a cabo un análisis conjunto (combinado) de cuatro estudios de casos y controles (8). Todos esos cuatro estudios habían obtenido información detallada sobre el uso de tintes para el cabello, tal como fechas y duración de uso, así como el subtipo de linfoma no Hodgkin. El análisis conjunto incluyó a 4461 mujeres con linfoma no Hodgkin y a 5799 mujeres que no padecían dicha enfermedad. Los resultados del estudio indicaron que las mujeres que comenzaron a usar tintes para el cabello antes de 1980 tenían un riesgo ligeramente mayor (30 %) de padecer linfoma no Hodgkin en comparación con las mujeres que nunca habían usado tintes para el cabello, mientras que no se observó dicho aumento del riesgo entre las mujeres que empezaron a usar los tintes después de 1980.

Cuando los investigadores analizaron el riesgo de varios subtipos específicos de linfoma no Hodgkin, descubrieron que los consumidores de tintes para el cabello tenían un mayor riesgo de presentar tanto linfoma folicular como leucemia linfocítica crónica y linfoma linfocítico pequeño (8). En la mayoría de los casos, los aumentos en el riesgo se limitaron a las mujeres que empezaron a usar tintes para el cabello antes de 1980, aunque se observó un riesgo mayor de linfoma folicular en las mujeres que comenzaron a usar tintes de colores oscuros después de 1980. Si bien estos resultados coinciden con la idea de que los primeros tintes para teñir el cabello eran más cancerígenos, también es posible que la ausencia de un riesgo mayor para los consumidores que comenzaron a usar estos tintes después de 1980 refleje una menor exposición acumulada o que no ha pasado el tiempo suficiente desde la primera exposición para que se evidencie algún aumento en el riesgo.

¿Cuál es la evidencia de que el uso personal de tintes para el cabello está asociado con el riesgo de padecer leucemia?

Los estudios sobre la asociación entre el uso personal de tintes para el cabello y el riesgo de padecer leucemia han tenido resultados contradictorios. Por ejemplo, un estudio de casos y controles examinó el uso de tintes para el cabello en 769 pacientes adultos con leucemia aguda y en 623 personas sin leucemia en Estados Unidos y Canadá (9). Dicho estudio encontró que los riesgos de leucemia aguda eran más altos entre los consumidores de las fórmulas previas tanto de tintes permanentes como no permanentes (es decir, semipermanentes y temporales) que entre quienes no habían usado los tintes; sin embargo, el aumento en el riesgo no fue estadísticamente significativo. No se observaron aumentos en el riesgo entre los consumidores de fórmulas más recientes de tintes para el cabello. El riesgo fue más alto entre quienes habían usado tintes permanentes durante más tiempo (15 años o más).

Sin embargo, un estudio de casos y controles en Italia no encontró una asociación entre el uso de tintes permanentes en general y el riesgo de padecer leucemia, aunque los consumidores de tintes negros permanentes, pero no de tintes de otros colores, sí presentaron un riesgo mayor. No obstante, este estudio no recopiló información sobre el tiempo ni sobre la frecuencia del uso de tintes para el cabello (10).

¿Cuál es la evidencia de que el uso personal de tintes para el cabello está asociado con el riesgo de padecer cáncer de vejiga?

Las investigaciones sobre el uso personal de tintes para el cabello y el riesgo de padecer cáncer de vejiga han tenido resultados contradictorios.

Un análisis de datos reunidos a partir de 17 estudios sobre el uso personal de tintes para el cabello no encontró evidencia de un aumento en el riesgo de presentar cáncer de vejiga (11). Sin embargo, algunos estudios recientes han indicado un riesgo mayor de presentar cáncer de vejiga asociado con el uso de tintes permanentes (1214), mientras que otros estudios no lo han hecho (1519). También, algunos estudios, aunque no todos, han sugerido un riesgo mayor de cáncer de vejiga asociado con el uso de tintes de color oscuro. 

Debido a que algunos estudios han mostrado que los peluqueros profesionales tienen un riesgo mayor de padecer cáncer de vejiga, el cual puede resultar de la exposición ocupacional a los tintes para el cabello (26), los investigadores continuarán estudiando si el uso personal de estos tintes está relacionado con el riesgo de cáncer de vejiga.

¿Cuál es la evidencia de que el uso personal de tintes para el cabello está asociado con el riesgo de padecer otros tipos de cáncer?

Los investigadores que revisaron datos de 14 estudios sobre el cáncer de seno femenino y el uso de tintes para el cabello, publicados entre 1977 y 2002, determinaron que quienes usaban tintes para el cabello no tenían un riesgo mayor de padecer cáncer de seno en comparación con quienes no los utilizaban (5).

Las investigaciones sobre el uso de tintes para el cabello y los riesgos de padecer otros tipos de cáncer son más limitadas. Aunque algunos estudios han mostrado que existen asociaciones entre el uso de tintes para el cabello y el riesgo de presentar ciertos tipos de cáncer o de morir a causa de ellos, estas asociaciones no se han observado en otro estudio (20). Debido a las diferencias en el diseño de los estudios, no ha sido posible combinar los resultados de los estudios de la mayoría de los tipos de cáncer para poder determinar con mayor certeza su relación con el uso de los tintes.

¿En dónde se puede encontrar más información sobre tintes para el cabello?

El Centro de Enlace e Información (Outreach and Information Center) del Centro para la Seguridad Alimentaria y la Nutrición Aplicada (Center for Food Safety and Applied Nutrition) de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. cuenta con información sobre tintes para teñir el cabello y sobre su regulación. Puede comunicarse con el Centro al teléfono 1-800-723-3366 (1-888-SAFEFOOD) o por medio de su sitio web en http://www.fda.gov/aboutfda/centersoffices/officeoffoods/cfsan/default.htm.

Bibliografía selecta
  1. Huncharek M, Kupelnick B. Personal use of hair dyes and the risk of bladder cancer: results of a meta-analysis. Public Health Reports 2005; 120(1):31–38.

     [PubMed Abstract]
  2. Bolt HM, Golka K. The debate on carcinogenicity of permanent hair dyes: new insights. Critical Reviews in Toxicology 2007; 37(6):521–536.

     [PubMed Abstract]
  3. de Sanjose S, Benavente Y, Nieters A, et al. Association between personal use of hair dyes and lymphoid neoplasms in Europe. American Journal of Epidemiology 2006; 164(1):47–55.

     [PubMed Abstract]
  4. Hamann D, Yazar K, Hamann CR, Thyssen JP, Liden C. p-Phenylenediamine and other allergens in hair dye products in the United States: a consumer exposure study. Contact Dermatitis 2014; 70(4):213–218.

     [PubMed Abstract]
  5. Takkouche B, Etminan M, Montes-Martinez A. Personal use of hair dyes and risk of cancer: a meta-analysis. JAMA: The Journal of the American Medical Association 2005; 293(20):2516–2525.

     [PubMed Abstract]
  6. Harling M, Schablon A, Schedlbauer G, Dulon M, Nienhaus A. Bladder cancer among hairdressers: a meta-analysis. Occupational and Environmental Medicine 2010; 67(5):351–358.

     [PubMed Abstract]
  7. International Agency for Research on Cancer. IARC Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans. Volume 99: Some Aromatic Amines, Organic Dyes, and Related Exposures. 2010. Accessed at http://monographs.iarc.fr/ENG/Monographs/vol99/index.phpNotificación de salida on September 23, 2016.

  8. Zhang Y, de Sanjose S, Bracci PM, et al. Personal use of hair dye and the risk of certain subtypes of non-Hodgkin lymphoma. American Journal of Epidemiology 2008; 167(11):1321–1331.

     [PubMed Abstract]
  9. Rauscher GH, Shore D, Sandler DP. Hair dye use and risk of adult acute leukemia. American Journal of Epidemiology 2004; 160(1):19–25.

     [PubMed Abstract]
  10. Miligi L, Costantini AS, Benvenuti A, et al. Personal use of hair dyes and hematolymphopoietic malignancies. Archives of Environmental and Occupational Health 2005; 60(5):249–256.

     [PubMed Abstract]
  11. Turati F, Pelucchi C, Galeone C, Decarli A, La Vecchia C. Personal hair dye use and bladder cancer: a meta-analysis. Annals of Epidemiology 2014; 24(2),151–159.

     [PubMed Abstract]
  12. Andrew AS, Schned AR, Heaney JA, Karagas MR. Bladder cancer risk and personal hair dye use. International Journal of Cancer 2004; 109(4):581–586.

     [PubMed Abstract]
  13. Gago-Dominguez M, Castelao JE, Yuan JM, Yu MC, Ross RK. Use of permanent hair dyes and bladder-cancer risk. International Journal of Cancer 2001; 91(4):575–579.

     [PubMed Abstract]
  14. Koutros S, Silverman DT, Baris D, et al. Hair dye use and risk of bladder cancer in the New England bladder cancer study. International Journal of Cancer 2011; 129(12):2894-904.

     [PubMed Abstract]
  15. Henley SJ, Thun MJ. Use of permanent hair dyes and bladder-cancer risk. International Journal of Cancer 2001; 94(6):903–906. doi:10.1002/ijc.1547Notificación de salida

  16. Kogevinas M, Fernandez F, Garcia-Closas M, et al. Hair dye use is not associated with risk for bladder cancer: evidence from a case-control study in Spain. European Journal of Cancer 2006; 42(10):1448–1454.

     [PubMed Abstract]
  17. Lin J, Dinney CP, Grossman HB, Wu X. Personal permanent hair dye use is not associated with bladder cancer risk: evidence from a case-control study. Cancer Epidemiology Biomarkers and Prevention 2006; 15(9):1746–1749.

     [PubMed Abstract]
  18. Ros MM, Gago-Dominguez M, Aben KK, et al. Personal hair dye use and the risk of bladder cancer: a case-control study from The Netherlands. Cancer Causes and Control 2012; 23(7):1139–1148.

     [PubMed Abstract]
  19. Hartge R, Hoover R, Altman DF, et al. Use of hair dyes and risk of bladder cancer. Cancer Research 1982; 42 (11):4784–4787.

     [PubMed Abstract]
  20. Mendelsohn JB, Li QZ, Ji BT, et al. Personal use of hair dye and cancer risk in a prospective cohort of Chinese women. Cancer Science 2009; 100(6):1088-1091.

     [PubMed Abstract]